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Bajar estos extractos de “LA TEOLOGÍA DE ENCONTRAR TU VOCACIÓN” (48kb Word doc) Antes de poner tu corazón en el matrimonio o en el sacerdocio o en un ministerio apostólico, debes primero comprometerte a ser nada menos que santo. Siempre pon primero la santidad. Los jóvenes, especialmente, deben saber bien que ser sacerdote no es necesariamente ser santo. En cuanto al sacerdocio, que demasiadas veces se confunde con la santidad, debes darte cuenta de que es, primordialmente, un ministerio. La santidad es algo muy diferente, es mucho más. El sacerdocio no es un requisito para entrar en el Cielo, pero estar unido a Dios sí lo es. Tus prioridades en la vida deben estar bien definidas antes de comenzar tu camino La meta ideal y esencial de tu vida debe ser necesariamente la de unirte con Dios y desarrollar una relación intima con El. La santidad es la unión con la voluntad de Dios. Muchos dicen: La pregunta no es qué quiero yo, sino qué quiere Él. Como muchos solo consultan sus sentimientos, no la voluntad de Dios, son infieles. Con frecuencia la gente joven pregunta: "¿tiene Dios verdaderamente, una invitación especial y personal para mi?" Déjame hacerte una pregunta: ¿Por qué, si no, te puso aquí? ¿No te parece absurdo que el Padre que todo lo sabe no tuviera deseos y planes para su propio hijo? Antes, incluso, de la creación, Dios te eligió no solo para que existieras sino para servirle de una manera diferente a cualquier otra criatura viviente. Te hizo único, tiró el molde, te dio dominio sobre plantas y animales y pintó las estrellas y toda la belleza a tu alrededor para tu gozo. Él tiene una manera especial para que Le quieras y Le sigas. Al descubrir tu vocación entiendes todo el sentido de tu vida. Entiendes por qué Dios te creó y cómo te quiere personalmente. Aún más, como un puzzle donde las piezas van encajando, entiendes más sobre la Providencia de Dios en tu pasado, presente y futuro. Sí, Dios tiene un propósito y una misión particular para ti, y conforme la vas cumpliendo, encuentras tu nicho en Su creación. Su plan para ti es un remedio hecho a medida para resolver tus necesidades y circunstancias particulares. El es un buen Padre que provee el futuro de todos Sus hijos. DIFERENTES CAMINOS PARA LLEGAR A DIOS La llamada para ser sacerdote es una llamada al servicio. El Padre llama a algunos para que pastoreen su rebaño en la tierra. El primer pastor y sacerdote del Nuevo Testamento fue Cristo, que vino, no a ser servido, sino a servir. Cristo llama y permite a algunos ser ministros en Su propio sacrificio sacramental. La llamada al sacerdocio es una llamada a actuar en la persona de Cristo. Es una invitación especial para ser el que ofrece a la victima y estar unido a la victima misma. La llamada al sacerdocio es para el beneficio de la comunidad. Así como Jesús fue enviado a servir y salvar al hombre, así el sacerdote es enviado para hacer lo mismo en el nombre de Cristo. La llamada a la vida consagrada con la profesión de los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, es una invitación a ser acompañante íntimo de Jesucristo. La persona consagra (aparta para Dios) su vida. Esto se hace profesando (ofrendando a Dios) todo lo que uno es y posee. Jesucristo llama a algunos para Él, sin intención de compartirlos con nadie. Hombres y mujeres consagrados aceptan la invitación que Jesús hizo al joven rico para vender todo y seguirle: "Aún te queda una cosa por hacer: vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el Cielo; después ven y sígueme" (Lc 18:22). La vida consagrada normalmente se desarrolla en la comunidad. El propósito de la vida en comunidad es dar a las personas el apoyo y la dirección que necesitan para perseverar en una vocación espiritual y apostólica. Las comunidades son verdaderas familias de fe donde hay multitud de ocasiones de practicar virtudes. Dios nos habla por medio de la dura realidad. Dios usa las circunstancias que nos rodean para hablarnos. Así es que no te distraigas esperando maravillas y signos porque no te darás cuenta de lo que Jesús te dice sólo con mirar a tu alrededor y observar. Mira tus aptitudes, dones, circunstancias, etc. Son como la aguja de una brújula que apunta en la dirección correcta. ¿Acaso no nos advirtió Jesús que observáramos los signos de los tiempos para poder hacer un juicio correcto? Él reprendió aquellos que demandaban signos por su falta de fe. Dijo que el único signo necesario era Él mismo. Deja de poner tu atención en ti mismo y ponla en Jesús y llegaras a saber tu vocación. Dios te llama hacia algo pero Él quiere que te tomes el trabajo de pensar y rezar y buscar para comprender Su Voluntad. A cambio Dios se da a conocer y revela el mejor camino para seguirle. Pero no todos oyen Su voz de la misma manera. Por ejemplo, para aquellos que son un poco sordos, Dios puede tener que hablarles con dureza. En ese caso su invitación puede ser una llamada a amar aunque puede ser una prueba de mucho sufrimiento para la persona elegida. Dios puede llegar a la persona a través de humillaciones, como en el caso de San Alfonso Mª de Ligorio, o a través de una lesión como le ocurrió a San Ignacio de Loyola. San Ignacio descubrió su vocación cuando yacía en la cama de un hospital pidiendo algo para leer. Solo había La Vida de los Santos. Su lectura desencadenó toda una conversión de vida en San Ignacio. Dios utilizó el quebranto de una enfermedad para llamarle. DIOS USA INSTRUMENTOS PARA LLAMAR La vocación de San Pablo demuestra como Dios utiliza a otros para dirigir a sus elegidos. Tirado de su caballo, San Pablo (entonces se llamaba Saulo) de repente se vio inundado por una luz, en presencia de Jesús de Nazaret. Alguna gente sueña con una situación semejante pensando que es la forma ideal para reconocer su vocación. Pero toma nota de lo que hace Jesús. No le dice a Saulo lo que tiene que hacer con su vida ni cómo servirLe. Jesús solo le dice, "Levántate y ve a la ciudad donde te dirán lo que tienes que hacer" (Hechos 9:6). Es obvio que Jesús quería que Pablo buscara y encontrara la Voluntad de Dios por el consejo de otros. Santa Teresa de Ávila dice, "Es una forma de humildad que el hombre no confíe en sí mismo y crea que Dios le ayudará al hablar con aquellos con quien conversa" (Autobiografía de Santa Teresa de Ávila, Cap. 7). Mantén tu corazón abierto a los sabios consejos y retos de otros cuando apelan a ti. Dios seguramente tiene un propósito cuando hace que otros te digan que debes entregar tu vida a servirle en una vocación especial. DIOS USA LAS CIRCUNSTANCIAS PARA LLAMAR ¿Recuerdas el dicho "Dios saca miel del vinagre?" ¿No es muy cierto? Él toma las cosas que frecuentemente interpretamos como desgracias o desastres y las transforma en realidades hermosas. Seguramente te has encontrado en circunstancias que parecen terribles. Pero de alguna manera con frecuencia estas situaciones se convierten en bendiciones. Esto es así porque nuestra visión de las cosas es tan limitada que nos bloqueamos y confundimos en cuanto las cosas no salen exactamente como nuestra pequeña mente lo trazó. Tanto si una calamidad nos sucede como si nosotros mismos la provocamos, Dios es siempre muy superior. Para que Él haga el mejor uso de tu vida, somete tus proyectos, tus juicios y tus circunstancias particulares a Su inteligencia que lo abarca todo. Todo saldrá bien; solo confía en Dios. Hay un número incalculable de hombres y mujeres que han encontrado sus vocaciones practicando simplemente su confianza en Dios. Hace falta paciencia para comprender una determinada circunstancia en la vida de uno. ¿Qué me quiere decir Dios en esta prueba o en esta circunstancia? Algunas veces ciertos caminos para servir a Dios pueden estar cerrados para ti. No te encierres en tu propia idea de cómo servir a Dios. Tal vez Él tenga una mejor. He visto individuos frustrados inútilmente gastando sus energías intentando abrir puertas que Dios amorosamente ha cerrado para ellos por su propio bien. He visto a otros deprimirse por no poder abrir las puertas por mucho que lo intentaran. Estas personas no dejan a Dios guiarles a otra puerta que ha abierto para ellos. Tales personas no encontrarán el deseo de Dios hasta que tengan la humildad y la libertad de desprenderse de sus propios proyectos. Es cierto que a Dios se le encuentra cuando uno esta de rodillas mucho más que en los libros o en palabras humanas. Y encontrando a Dios en un nivel mas profundo es como, en última instancia, se discierne la vocación. Dios quiere que Le pidas lo que necesites. Desde luego debes comprender que si pides algo que pueda ser perjudicial para ti, Él, en su infinita misericordia, te lo negará. Eso es porque es un Padre amoroso que libremente da a su hijo las cosas que son buenas y retiene las cosas que son peligrosas para el bienestar de su hijo. Así que como condición previa a la oración, procura no ser un niño mimado. He pasado muchas horas hablando con individuos testarudos que quieren una vocación y sólo esa vocación. Quieren obrar bien pero les falta una virtud esencial para ser llamados por Dios: la docilidad. Por lo tanto, reza para conocer tu vocación sin rechazar cualquier otra de antemano. Dale a Dios la oportunidad de darte lo que sea mejor para ti. "La ignorancia de la Sagrada Escritura es la ignorancia de Cristo." Entonces... ve con gusto al sagrado texto, ya sea a la liturgia sagrada, que está llena de palabras divinas, o para lectura devota... Deben recordar, sin embargo, que la oración debe acompañar a la lectura de la Sagrada Escritura, para que exista un dialogo entre Dios y el hombre. Pues, hablamos con Él cuando rezamos; le oímos cuando leemos los oráculos divinos." (Vaticano II, Dei Verbum, 25) Leer las Escrituras - y especialmente los Evangelios - ha sido siempre muy útil en la vida de las personas que buscan su vocación. Quizás ya lees habitualmente las Escrituras. Está bien. No pares. Pero para esos que buscan la Voluntad divina, éste es un modo más para comprender cómo Dios obra en la vida de las personas y cómo reconocer Su Voluntad. |
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