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1. San Ignacio de Loyola"Y si estas personas, (los santos), hicieron tantas cosas buenas para la Salvación de las Almas, ¿Por qué no puedo yo también hacer esas cosas? Si San Francisco, Santo Domingo y otros dedicaron totalmente su vida en procurar que Dios fuera más conocido y más amado, y para que la gente fuera mejor, ¿Por qué no voy a ser yo capaz de hacer lo mismo?” Estos eran los pensamientos de San Ignacio de Loyola durante su conversión. Se encontraba herido en la cama, después de haber caído en batalla, y las únicas lecturas que tenía a su disposición eran las vidas de los santos. 2. San Roberto Belarmino -Se dice que San Roberto Belarmino dio cuatro consejos a San Luis Gonzaga para ayudarle a seguir su vocación: 1. Confesar y comulgar con frecuencia. 3. St. Columban - "Si no te alejas de este ambiente, incluso aunque fueras tan fuerte como Sansón, tan valiente como David, y tan sabio como Salomón, caerás víctima de estas mujeres perversas”. Este consejo le fue dado a ¿San Colombo?, quien, en su juventud, era acosado por mujeres descaradas y sinvergüenzas. Siguiendo este consejo encontró su vocación y salvó a miles de almas. 4. Santa Teresa de Jesús - "La lectura de novelas y libros mundanos me llenaba de vanidades. Pero la lectura de las vidas de los santos y los libros espirituales, me producían un gran deseo de entregarme al servicio de Dios” 5. Santa Teresa de Jesús explica la importancia de la “Vida en Comunidad” para aquellos que desean perseverar en seguir la llamada de Cristo: “Es un gran mal para un alma acosada por tantos peligros, el estar sola… Por esta razón, yo aconsejaría a aquellos que practican la oración, especialmente al principio, el cultivar amistades y dialogar con personas de intereses similares” 6. San Anthonio del Desierto - “Se le aparecieron al santo, en una visión, los ángeles, que le estaban llevando al Cielo, y los diablos vinieron a interponerse en su camino, acusándole de algunos pecados que había cometido mientras estaba en el mundo. Los ángeles respondieron: ‘Si tenéis algo de que acusarle desde que se ha hecho religioso, acusadle de eso; pero en cuanto a los pecados que cometió cuando estaba en el mundo, ya han sido perdonados y han quedado expiados; esa cuenta quedó saldada el día en que se hizo religioso”. De la Vida de San Antonio, acerca de la vocación a la vida consagrada con los votos de pobreza, castidad y obediencia como segundo bautismo. 7. San Gregorio Magno sobre la determinación que se requiere para seguir a Cristo en el mundo, de palabra y de obra, yendo en contra de nuestros propios sentimientos y deseos, cuando nos impiden tomar la decisión correcta: “Como un hombre nadando contracorriente en un río de aguas turbulentas, si se para y no se esfuerza por nadar río arriba, correrá gran peligro de ser arrastrado por la corriente, así ocurre con nosotros en nuestra vida espiritual. La vida espiritual es tan difícil para nuestra naturaleza, destruida por el pecado, que si no nos forzamos a nosotros mismos a continuar, seremos arrastrados por la corriente de nuestras pasiones. ‘El Reino de los Cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan’ (Mt. 11:12)." 8. Thomas A Kempis de la “Imitación de Cristo” - “Cuando Dios le encomienda una misión a alguien, se obliga a Sí Mismo a proporcionarle todas las ayudas y gracias necesarias para que esa persona pueda cumplir bien la tarea que se le ha confiado” Este pasaje de la Imitación de Cristo fue leído por el Papa Juan XXIII en 1958 cuando fue elegido “Papa” y estaba asustado por el peso de esta llamada. 9. St. Bernardo sobre los signos positivos de la vocación, que consiste en el deseo de las cosas espirituales: “No hay mayor signo, ni mayor certeza y evidencia de la presencia de Dios en un alma, que la de tener un gran deseo de mayor virtud y mayor gracia y perfección”. 10. San Bernardo sobre la inmensa gracia que supone el tener deseos de seguir a Cristo y la importancia de responder a dicha gracia dando pasos apropiados y prácticos para encontrar la propia vocación: “Esto es lo que el profeta Isaías quería decir en aquellas palabras tan concisas y breves: ‘Si buscas, busca’ (Is. 21:12). (¿Dónde está? No lo he encontrado en Is. 21:12). Quiso decir: No seáis flojos, porque los verdaderos deseos y propósitos tienen que producir buen fruto y hay que perseverar en ellos.” 11. San Gregorio Magno en favor de aquellos que trabajan por la salvación de las almas siguiendo su vocación: “Si el salvar a un hombre de la muerte del cuerpo tiene una gran recompensa, ¡Qué recompensa tendrá el que salve a un alma de la muerte eterna y sea la causa de que esta alma viva en gloria para siempre! El que convierte a un pecador de sus maldades y errores salvará su alma de la muerte y cubrirá una multitud de pecados’ (Jr 5:20) (¿Dónde está? No lo he encontrado en Jr. 5:20). 12. San Ambrosio sobre Jesucristo como nuestro tesoro y riquezas: “Tenemos todo en Cristo, y Cristo lo es todo. Si deseas ser curado de tus heridas, Él es Médico; si tienes una fiebre ardiente..., Él es La Fuente; si te encuentras hastiado bajo la peso del pecado, Él es la Virtud; si necesitas ayuda, Él es la Fortaleza; si tienes miedo a la muerte, Él es la Vida; si deseas el Cielo, Él es el Camino para ir allí; si quieres evitar la oscuridad, Él es la Luz; si necesitas alimento, Él es el Sustento. Todo lo que puedas desear y necesitar, lo encontrarás en Él.” |
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